COVID persistente y enfermedades autoinmunes: ¿Cómo se relacionan?
Resumen Ejecutivo
- La mayoría de las personas se recuperan de la infección por COVID-19 en cuestión de días o semanas, pero alrededor del 6% de los infectados experimentan síntomas que persisten durante meses o años debido a una afección conocida como COVID persistente.
- Aunque la investigación aún está en desarrollo, se sospecha que el COVID persistente se origina a partir de múltiples mecanismos, incluidos los restos virales residuales, el daño tisular y la desregulación inmunitaria.
- Si bien la COVID persistente no es una enfermedad autoinmune en el sentido tradicional, muchos de sus síntomas se superponen con los causados por afecciones autoinmunes, lo que hace que el diagnóstico y el tratamiento sean más complejos en general.
- Para mantener una buena salud a largo plazo después de la COVID-19, los pacientes deben priorizar la atención proactiva y controlar sus síntomas; la Asociación de Enfermedades Autoinmunes puede ponerle en contacto con recursos útiles.
Explorando los efectos del COVID persistente en el sistema inmunitario
En los años posteriores a la propagación mundial inicial de la COVID-19 , ha surgido un nuevo desafío sanitario tangencial: la COVID persistente, una afección crónica asociada a la infección posterior al virus (ACPI).
Si bien muchas personas se recuperan de una infección por SARS-CoV-2 en cuestión de días o semanas, el 6 % padece COVID persistente , lo que significa que continúan experimentando síntomas durante meses o incluso años. Esta afección ha planteado interrogantes importantes sobre cómo las infecciones virales pueden afectar al organismo con el tiempo, especialmente en el ámbito de la investigación sobre enfermedades autoinmunes.
Cabe destacar que la COVID persistente no se clasifica oficialmente como una enfermedad autoinmune, ya que se sospecha que se origina por múltiples mecanismos, en lugar de ser simplemente un ataque del sistema inmunitario a los propios tejidos. Sin embargo, además de posibles causas como la persistencia de restos virales y el daño tisular, también puede ser consecuencia de una desregulación inmunitaria, lo que establece una estrecha relación entre la COVID persistente y las enfermedades autoinmunes.
Aunque la investigación aún está en desarrollo, la siguiente guía explica lo que los investigadores saben actualmente sobre el COVID persistente, cómo afecta al sistema inmunitario y qué deben saber los pacientes de cara al futuro.
¿Qué es el COVID prolongado?
El COVID persistente es una afección crónica que se presenta tras una infección inicial por SARS-CoV-2 . A diferencia de una infección aguda por COVID-19, el COVID persistente, por definición, dura al menos 3 meses. Durante este tiempo, los pacientes pueden experimentar una amplia gama de síntomas cuya gravedad varía.
Síntomas comunes del COVID persistente
Vivir con COVID persistente es diferente para cada persona; sin embargo, la mayoría reporta una combinación de síntomas, tales como:
- Molestias en el pecho
- Dificultad para respirar
- Fatiga persistente
- Niebla mental o dificultad para concentrarse
- Dolor articular y muscular
- Trastornos del sueño
En algunas personas, los síntomas de la COVID persistente mejoran con el tiempo, mientras que en otras empeoran o se mantienen estables; esta afección varía mucho en gravedad y presentación.
¿Por qué persisten los síntomas?
Aún se está investigando la razón exacta por la que persisten los síntomas. Sin embargo, los investigadores creen que, en algunos individuos, la respuesta del organismo al virus no se restablece por completo una vez que la infección desaparece; ciertos procesos inmunitarios pueden permanecer activos, contribuyendo a la inflamación o disfunción persistentes.
Cómo responde el sistema inmunitario a la COVID-19
Para comprender la relación entre la COVID persistente y las enfermedades autoinmunes , es útil analizar cómo suele responder el sistema inmunitario a las infecciones virales. La siguiente tabla muestra qué sucede cuando un virus se encuentra con una respuesta inmunitaria normal en comparación con una desregulada.
| Respuesta inmunitaria | Resumen | Lo que hace el cuerpo | Resultado |
| Respuesta inmunitaria normal | El cuerpo detecta con éxito un virus y activa el sistema inmunitario para responder adecuadamente. |
|
Una vez eliminada la infección, la respuesta inmunitaria disminuye y vuelve a la normalidad. |
| Desregulación inmunológica | La respuesta inmunitaria no se desactiva correctamente y se desequilibra. |
|
Actividad inmunitaria prolongada, que puede contribuir a la persistencia de los síntomas de la COVID-19. |
El impacto único de la COVID-19
La COVID-19 parece afectar al sistema inmunitario de maneras complejas. Por ejemplo, puede desencadenar fuertes respuestas inflamatorias y, en algunos casos, alterar la señalización inmunitaria normal . Esta alteración podría explicar por qué algunas personas desarrollan síntomas persistentes y por qué la preocupación de los investigadores sobre si la COVID persistente puede causar enfermedades autoinmunes es válida.
La relación con las enfermedades autoinmunes: lo que están descubriendo los investigadores.
Durante la Cumbre de la Comunidad Autoinmune de 2023 de la Asociación Autoinmune , Nina Luning Prak, MD, PhD, presidenta del Consejo Asesor Médico y Científico de la Asociación Autoinmune, mencionó el COVID persistente al explorar las 5 áreas más prometedoras en la investigación autoinmune.
El Dr. Prak planteó la cuestión de si la COVID-19 perpetúa, y durante cuánto tiempo, una pérdida de autotolerancia, que es la capacidad del sistema inmunitario para identificar y evitar atacar las propias células y tejidos del cuerpo; en otras palabras, ¿puede la COVID-19 prolongada causar una enfermedad autoinmune?
La respuesta aún no es definitiva, pero existen conexiones interesantes que puedes explorar en las secciones siguientes.
Desencadenantes virales y autoinmunidad
Está comprobado que las infecciones virales a veces pueden desencadenar respuestas autoinmunes. Esto ocurre cuando el sistema inmunitario, inicialmente activado para combatir una infección, comienza a atacar los propios tejidos del cuerpo; la COVID-19 puede actuar como un desencadenante similar en algunas personas.
Teorías clave
Los investigadores están explorando varios mecanismos que podrían vincular el COVID persistente con la actividad autoinmune; algunos ejemplos incluyen:
- Mimetismo molecular – Las proteínas virales se asemejan a los propios tejidos del cuerpo, lo que provoca que el sistema inmunitario los ataque a ambos por error.
- Hiperactivación inmunitaria – Una respuesta inmunitaria intensa durante una infección puede no desactivarse correctamente, lo que da lugar a una inflamación continua.
- Producción de autoanticuerpos – El organismo puede producir anticuerpos que atacan a sus propias células, lo que contribuye a la aparición de síntomas similares a los de una enfermedad autoinmune.
Evidencia emergente
Akiko Iwasaki, doctora en inmunobiología y profesora en la Facultad de Medicina de Yale, ha liderado uno de los numerosos equipos de investigación que han aportado pruebas de la relación entre la COVID persistente y la autoinmunidad . El equipo de Iwasaki detectó niveles significativos de autoanticuerpos en personas infectadas con el SARS-CoV-2, y estos autoanticuerpos son marcadores diagnósticos y clínicos clave de las enfermedades autoinmunes.
Si bien esto no significa que el COVID persistente sea definitivamente una enfermedad autoinmune, refuerza la conexión entre el COVID persistente y las enfermedades autoinmunes en general, lo que justifica la continuación de la investigación en este ámbito.
Síntomas y afecciones superpuestas
Uno de los principales retos para comprender esta afección autoinmune postviral es la superposición entre los síntomas persistentes de la COVID-19 y los síntomas autoinmunes.
Muchos de los síntomas autoinmunes de la COVID persistente son similares a los que se observan en afecciones como la artritis reumatoide y otros trastornos articulares autoinmunes, o algunas afecciones neurológicas autoinmunes como la esclerosis múltiple.
Algunos ejemplos de síntomas que suelen superponerse entre el COVID persistente y las enfermedades autoinmunes son:
- Fatiga
- Dolor en las articulaciones
- Dolores musculares
- Problemas cognitivos (niebla mental)
- Inflamación
Complejidad diagnóstica
Debido a esta superposición de síntomas, puede resultar difícil determinar si un paciente padece COVID persistente, una nueva enfermedad autoinmune o una combinación de ambas. Esta complejidad subraya la importancia de encontrar al médico adecuado para una evaluación médica exhaustiva y un seguimiento continuo.
Condiciones potencialmente relacionadas
Los investigadores siguen estudiando si la COVID-19 puede estar asociada con el desarrollo de ciertas enfermedades autoinmunes después de la infección, pero se han producido avances esclarecedores.
Por ejemplo, tras analizar datos de 3.9 millones de pacientes, un equipo de investigación de Cleveland, Ohio, descubrió que de las 24 enfermedades autoinmunes estudiadas , 8 presentaban un mayor riesgo tras la infección por COVID-19. Los mayores incrementos de riesgo se observaron en ciertas afecciones inflamatorias y vasculares, como la vasculitis cutánea , la poliarteritis nodosa y la angeítis por hipersensibilidad.
¿Quién puede correr mayor riesgo?
No todas las personas que contraen la COVID-19 desarrollan síntomas a largo plazo, por lo que los investigadores están trabajando para comprender por qué algunas personas se ven más afectadas que otras.
Factores de riesgo potenciales
La evidencia actual sugiere varios posibles factores que contribuyen al desarrollo del COVID persistente, tales como:
- afecciones autoinmunes preexistentes
- Gravedad de la infección inicial
- Predisposición genética a la desregulación inmunitaria
- Factores sexuales y hormonales
Además del punto anterior, es importante recordar que las enfermedades autoinmunes son generalmente más comunes en mujeres. De hecho, aproximadamente el 78% de las personas que viven con una enfermedad autoinmune son mujeres.
Poblaciones vulnerables
Teniendo en cuenta los factores de riesgo mencionados anteriormente, las personas con diferencias subyacentes en el sistema inmunitario o con afecciones crónicas de salud pueden tener más probabilidades de experimentar síntomas prolongados.
Sin embargo, también se han notificado casos de COVID persistente en personas con infecciones iniciales leves, lo que dificulta predecir quién se verá afectado.
Es importante destacar que la investigación en este campo aún está en desarrollo. A medida que se disponga de más datos, nuestra comprensión de los factores de riesgo seguirá mejorando.
Enfoques para el manejo de los síntomas
El manejo del COVID persistente y las enfermedades autoinmunes requiere un enfoque personalizado y flexible. Si bien no existe un tratamiento único que funcione para todos, las estrategias que se enumeran en la tabla a continuación pueden ayudar a la recuperación y al control de los síntomas.
| Nuevo enfoque | Cómo Ayuda |
| Nutrición | Los patrones de alimentación antiinflamatorios pueden ayudar a reducir la inflamación sistémica. Consulte la Asociación Autoinmune. Recursos sobre dieta y nutrición para poner en marcha este enfoque. |
| Actividad gradual | Cuando lo aprueba un profesional médico, el movimiento suave y gradual puede favorecer la recuperación sin provocar un empeoramiento de los síntomas. |
| soporte para dormir | Dormir bien es esencial para la regulación del sistema inmunitario y la recuperación de la energía. |
| Manejo del estrés | Reducir el estrés mediante actividades conscientes como la meditación y el yoga puede ayudar a regular las respuestas inmunitarias y mejorar el bienestar general. |
Qué esperar durante una evaluación médica
Un profesional de la salud siempre debe evaluar los síntomas persistentes o que empeoran. Tres objetivos que probablemente servirán de base para su evaluación médica son:
- Evaluación de afecciones autoinmunes subyacentes
- Monitorización de marcadores inflamatorios
- Elaboración de un plan de atención individualizado
Retomando el punto n.° 3: Dado que la COVID persistente se manifiesta de manera diferente en cada paciente, cada plan de atención debe adaptarse a las necesidades, síntomas e historial médico individuales. Por lo tanto, se recomienda a los pacientes que busquen profesionales que tomen en serio sus síntomas y estén dispuestos a explorar enfoques integrales de atención, incluso después de recibir un diagnóstico.
Lo que los científicos aún están aprendiendo
La relación entre la COVID persistente y la autoinmunidad es una de las áreas más estudiadas en la investigación sanitaria pospandémica. La COVID persistente se reconoce ahora como una afección de salud legítima y compleja, lo que mejora tanto el diagnóstico como el acceso a la atención médica.
Aun así, los investigadores siguen investigando cuestiones como:
- Si el COVID persistente es una afección distinta o un grupo de síndromes relacionados.
- El papel de los autoanticuerpos y la disfunción inmunitaria
- Resultados a largo plazo y patrones de recuperación
Aunque aún quedan muchas preguntas por responder, el ritmo de la investigación es alentador. En lo que respecta a la autoinmunidad, siempre hay avances en la investigación y nuevas terapias en el horizonte.
Adoptar un enfoque proactivo para la salud a largo plazo
Para quienes experimentan síntomas persistentes tras la COVID-19, mantenerse informados y ser proactivos es fundamental. Es importante monitorear constantemente cualquier cambio en su salud y buscar atención médica si nota algo inusual. El reconocimiento temprano de los síntomas y las estrategias de manejo adecuadas pueden reducir el impacto a largo plazo y mejorar la calidad de vida.
Su médico puede ayudarle a comprender las posibles conexiones entre la COVID persistente y las enfermedades autoinmunes. Sin embargo, cada paciente debe buscar apoyo adicional por su cuenta . La Asociación de Enfermedades Autoinmunes ofrece información educativa , oportunidades de defensa y recursos comunitarios para personas que enfrentan desafíos relacionados con enfermedades autoinmunes, incluidas las asociadas con el SARS-CoV-2, aunque la COVID persistente no sea una enfermedad autoinmune propiamente dicha.
Puedes mantenerte al día de todas las novedades relacionadas con las enfermedades autoinmunes suscribiéndote al boletín mensual Research Roundup de la Asociación de Enfermedades Autoinmunes.
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